Análisis.

San Miguel. BA. Argentina

Sabado 11 de Febrero. 2017




Hola...

– Buenos días.

Todo bien?

– silencio–.


Bueno. Hoy no quiero hablar de mis falencias. No quiero pulir mis dificultades.
No quiero enredarme en mi pasado,
ni meter la cuchara en mis pensamientos… no quiero.



No tengo ganas de desnudar mi miseria.
Tampoco quiero empuñar, como daga, la palabra.
No quiero desmenuzar mis recuerdos –mejor dejemos al cuco dormir en paz–


Hoy no quiero atar cabos. No quiero desovillar mi ego,
ni saber el “porqué” de las cosas.
Hoy no quiero atravesar la angustia. No me dan ganas de encerrarme en una oración.




Hoy, mi impermeable némesis “anarquita” está vulnerable.


Él se siente débil porque yo pude sentir algo, en todo el cuerpo.

–Anarquita querido, sos tan frágil como yo, sos tan mortal como yo.
Y se que algún día te voy a matar con mi dicción
.–



Hoy los fantasmas, acalambrados, atrás se quedaron. Y mis peores demonios están fatigados, no quieren seguir intentando mi cabeza romper.
Hoy la muerte no se sienta en los pies de mi cama. No me habla,
ni me cuelga con su amarra terrible.
Hoy mis miedos no tienen que comer.




Hoy mi alter-ego “el anarquita” está asustado.
Él se siente débil porque yo sentí algo, ayer, cuando la conocí.

Ante pies descalzos. Esa mirada. La boca roja y esa frágil piel...
Mi anarquita, descarrilado, no sabe qué hacer.

– silencio–.




Hoy no quiero desnudar mi miseria, no quiero desmenuzar mis recuerdos.

Porque yo ayer sentí algo, en todo el cuerpo...

Y no sé que es.


- Seguimos con eso la próxima.

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